Traducciones del Progressive Librarian. Bibliotecario. Por Edgardo Civallero


Traducciones del 'Progressive Librarian'


 

Contextualizar el término cliente: La genealogía del lenguaje clientelar [customer language] en las bibliotecas

Por Susan Maret y Ben Eagle. Traducido por Sara Plaza

 

La siguiente entrada es la introducción de un artículo de Susan maret y Ben Eagle titulado "Situating the Customer: The Genealogy of Customer Language in Libraries", que fue publicado originalmente en la revista estadounidense Progressive Librarian (n. 41, Fall 2013, pp. 18-38). Dicho artículo ha sido traducido del inglés por Sara Plaza y revisado por Edgardo Civallero con permiso expreso del autor, y puede descargarse completo aquí.

 

Sirviéndonos del "método genealógico" de Michel Foucault, con este artículo queremos promover, dentro del campo de la Bibliotecología y las Ciencias de la Información (LIS), el debate sobre el lenguaje clientelar y "la bibliotecología orientada hacia el cliente", y sobre aquellos temas y prácticas "que responden a y refuerzan una visión fundamentalmente económica de la bibliotecología, culminando con el concepto de 'cliente'" (Buschman, 2003, p. 110) (2).

La genealogía, a decir de Foucault (1980), es "el acoplamiento de los conocimientos eruditos y de las memorias locales" que nos permite establecer un "saber histórico de las luchas y la utilización de ese saber en las tácticas actuales" (p. 83). Teniendo en cuenta la pugna permanente dentro de la profesión bibliotecológica por describir a quienes acuden a las bibliotecas para realizar una investigación o adquirir conocimientos, la genealogía resulta apropiada para al estudio del lenguaje clientelar en las bibliotecas. Como medio de exponer "la creación de objetos a través de prácticas institucionales" (Dreyfus & Rabinow, 1982, p. 104), la genealogía revela "lo que hay de peligroso en la investigación y de inquietante en el descubrimiento" (Foucault, 1984, p. 95). Utilizando la genealogía, y esto se verá más adelante, estamos en mejores condiciones de

 

Percibir los accidentes, las desviaciones ínfimas –o al contrario, los retornos completos–, los errores, los fallos de apreciación, los malos cálculos que han producido aquello que existe y es válido para nosotros; es descubrir que en la raíz de lo que conocemos y de lo que somos no están en absoluto la verdad ni el ser, sino la exterioridad del accidente (Foucault, 1984, p. 81).

 

Durante décadas se han propuesto distintas etiquetas para los individuos, los niños y los grupos familiares que utilizan y respaldan los servicios y programas de las bibliotecas. Esas categorías van de desde visitors [visitantes], the public [el público], taxpayers [contribuyentes], readers [lectores], borrowers [prestatarios] (Asheim, 1953), clients [clientes] (Johnson, 1961), "libraree" ["el que recibe la acción de la biblioteca"] (Gorman, 1983), citizens [ciudadanos] (McNeill, 1997; Lomax-Smith, 1999), users and patrons [usuarios y socios] (Trott, 2004) y stakeholders [partes interesadas] (Walton, 2012). Los individuos que buscan adquirir conocimientos también son llamados customers [clientes] dentro de LIS (p.e. Crum 1969; Franklin, 1993; Hernon & Matthews, 2011; Keating & Hafner, 2002; King, 2007; Mathews, 1997; Raphael, 2004; Sandy, 1997; Weingand, 1997). Este miasma lingüístico se puede resumir en parte con la cita de Michael Gorman (1983), "a borrower is a client is a patron is a user is a reader". No obstante, el modelo de cliente es problemático en varios frentes, sobre todo si consideramos a los bibliotecarios (y archiveros) como servidores públicos, funcionarios del Estado (p.e. bibliotecas federales, estatales y municipales).

 

Poner el énfasis en el ciudadano como consumidor de servicios y el foco en la identificación e incorporación de las preferencias individuales por parte de las agencias, puede debilitar las percepciones y la compresión de las obligaciones fundamentales de los ciudadanos y de los servidores públicos. La metáfora de la satisfacción del cliente ignora y debilita los papeles cruciales de representación y tutela inherentes tanto a los funcionarios como al público (Fountain, 2001, p. 71).

 

Nuestro proyecto comenzó con una pregunta directa: ¿Cómo se introdujo el uso del lenguaje clientelar en el discurso bibliotecario? A través de un complejo programa de investigación descrito más adelante, contextualizamos el lenguaje clientelar en periodos históricos para entender mejor cómo el uso del término "cliente" penetró en la práctica bibliotecaria y se convirtió en el controvertido asunto que es actualmente.