Gotas de animación a la lectura

Diseño del rincón de lectura

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La persona responsable de un rincón de lectura debe de ser astuta: debe colocar los libros de forma atractiva y eficaz. En cierta forma, presentar libros es como presentar un buen menú: ambos van a ser degustados, y una parte entra por los ojos.

Una biblioteca debe ser la "casa" de los libros, no su cementerio. Es preciso organizarla para que el lector (sobre todo si se trata de un niño) tenga ganas de visitarla, de usarla... y de volver a ella para usarla y disfrutarla de nuevo, una y otra vez.

Una buena idea es pintar esa sección de la biblioteca de muchos colores o decorarla con pósteres y carteles. En este punto, hay que mantener una idea central: no hace falta convertir la biblioteca en otra cosa, en algo que no sea una biblioteca. No es preciso disfrazarla o "disimularla", transformarla en un circo, un parque de atracciones o una sala de fiestas. Hay que entender que el rincón de la lectura suele ser el primer paso para que el lector se acostumbre a usar un espacio llamado "biblioteca", que tiene sus propias características.

Sin embargo, sí que se le puede dar a ese espacio un toque alegre, original o "divertido".

En el caso de rincones dedicados sobre todo a público infantil, los libros de los estantes más bajos pueden ir en cajas o en algún otro tipo de recipiente que resulte familiar... o, mejor aún, que no lo resulten (desde cántaros a cestos, desde cajas de madera de fruta a bolsas o grandes calabazas). Es una forma de desestructurar un espacio tradicionalmente asociado a estanterías.

Los libros deben organizarse de una forma que resulte lógica a sus lectores, aunque esa lógica no siempre se ciña a los sistemas bibliotecarios más ortodoxos (que, por cierto, suelen ser muy eurocéntricos). Es bueno ir acostumbrando a los lectores no familiarizados con una biblioteca a categorías como "formato", "temática" o "autor". Pero, ante todo, es preciso garantizar su libertad: asegurar que se sientan libres entre los libros. En este sentido, el sistema de clasificación bibliográfica por colores es excelente, dado que puede ordenarse la colección de forma decimal (mediante CDU o CDD) o de acuerdo a cualquier otro sistema, sin que el lector tenga que lidiar con notaciones y códigos; se le puede explicar al lector que los libros de tal color pertenecen a tal género o tema. Al mismo tiempo es una excelente introducción a los sistemas de clasificación bibliotecarios, con los que más tarde tendrá que lidiar.

Si es necesario, se puede armar una biblioteca portátil, para llevarla a la escuela y a cualquier otra parte, y que sea invitadora, una promesa de lo que el niño va a encontrar cuando vaya a la biblioteca (¡y no hay que traicionar esas esperanzas!). El formato más utilizado es la valija con collage por fuera, y libros, mascotas y demás en su interior, como si fuera un baúl del tesoro. Pero pueden usarse mantas con bolsillos, que se aten sobre sí mismas como fardos, o mochilas de viaje llenas de etiquetas y pegatinas... o cualquier otro elemento que pueda imaginarse y adaptarse.

 


Gotas de animación a la lectura

Cómo quitarle a un niño las ganas de leer en ocho pasos

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Paso 1. Guarde los libros bien lejos de su alcance. Sería capaz de arruinarlos si los manosea, sobre todo esos volúmenes tan finos, o esos álbumes de imágenes tan bellos.

Paso 2. No le lea más de un libro por semana. Caso contrario, podría convertirse en alguien dependiente de la lectura. Además, para nutrir su imaginación ya tiene la televisión, los videojuegos o el ilimitado universo digital.

Paso 3. No lea jamás delante de un niño. Sería capaz de tomarlo como ejemplo, e incluso de querer imitarlo. Y podría llegar a pensar que leer es un placer cuando, en realidad, es necesario únicamente para estudiar.

Paso 4. Prohíba todas las malas lecturas. No tenga reparo ni muestre piedad alguna a la hora de eliminar historietas, revistas y cualquier libro de tinte humorístico o divertido por el que el niño muestre interés: quitarían importancia a los buenos libros.

Paso 5. Hágale al niño preguntas con frecuencia, para comprobar si ha entendido y memorizado correctamente todo lo que ha leído.

Paso 6. Desde el momento en el que el niño aprenda a leer, deje de contarle historias: ya puede leerlas por su cuenta.

Paso 7. Fuércelo a leer al menos diez páginas al día, y solo de los libros que usted haya elegido: libros bien escritos, con contenidos serios y que enseñen buenos valores.

Paso 8. Oblíguelo a terminar los libros que empieza... por la misma razón por la que tiene que terminarse toda su comida: ¡hay niños pobres que no tienen libros!

 


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Los diez derechos del lector

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Derecho 01: Derecho a no leer.

Derecho 02: 02. Derecho a saltarse las páginas.

Derecho 03: Derecho a no terminar el libro.

Derecho 04: Derecho a re-leer.

Derecho 05: Derecho a leer cualquier cosa.

Derecho 06: Derecho a identificarse con el personaje.

Derecho 07: Derecho a leer en cualquier parte.

Derecho 08: Derecho a leer "picoteando" de aquí y de allá.

Derecho 09: Derecho a leer en voz alta.

Derecho 10: Derecho a pedirnos silencio.

 


 

Acerca de las entradas

Textos: Edgardo Civallero.

Foto 01: iStock (enlace). | Foto 02: Favim (enlace). | Foto 03: Why to Read (enlace).